No tengo miedo de Niccolò Ammaniti es el libro que he leído este trimestre. No contenta
con la lista de libros que había, escogí este título ya que, dentro de los
ofrecidos, fue el que más me atrajo. La base de esta historia es la amistad que
Michelle, el protagonista, hace con Filippo, un niño que se encuentra secuestrado
y lo ayuda en todo momento. El protagonista a lo largo de la historia va
descubriendo quienes son los secuestradores e intentando ayudar en todo lo
posible a su amigo pero se le muestran también varias barreras en el camino que,
finalmente, acaban en el esperanzador final de la novela. Ya en los primeros
capítulos el libro no me aportaba nada y al acabarlo mi valoración es esta:
Empezaré diciendo que no me gustan los libros
de aventuras y este se basa en una gran aventura de niños. Es precisamente
eso lo que hace que la novela se me haya echo eterna. Creo que los argumentos y
temas de esta lectura son para quizá, niños de menor edad a la mía. Las
reflexiones de los personajes es algo
que, a mi pesar, es fundamental en un libro y este carece de ellas totalmente.
Para nada estoy diciendo que sea un libro malo pero mis gustos en cuanto a la
hora de leer no siguen las características de este. Aún así, considero que hay
que leer todo tipo de libros para precisamente saber por que decantarte, dar
opinión o guiarte posteriormente.
Los temas
que se tratan bajo mi punto de vista son, principalmente ,la amistad que Michelle
muestra hacía Filippo, la ayuda y lealtad que este personaje le ofrece son
admirables. Otro tema es la traición, cuando Michelle pone su
plena confianza en su “amigo” Salvatore contándole su secreto y, este, lo
traiciona revelándolo. Por último, un tema que también esta presente es el
miedo, como bien dice en el título del libro, el protagonista pasa numerosas
situaciones de miedo y tensión en las visitas que le hace a su
amigo secuestrado, entre otras.
El
argumento de esta novela es diferente y cuando lees los primeros capítulos no
te esperas que el transcurso de la historia sea así. Su vocabulario y lenguaje es sencillo y eso
facilita su lectura rápida, algo que, si la temática del libro no te engancha,
no sirve de mucho. Las abundantes situaciones de tensión es el único punto que
puedo destacar positivamente, es un total acierto por parte del autor que
favorece
fuertemente el
libro.