¿Nunca os habéis parado a pensar en los idiotas? Todos
conocemos a alguien que, desde nuestro punto de vista lo es. Me atrevería a
decir incluso que todos en algún momento de nuestra vida lo hemos sido o hecho
algo que nos clasificaría como tales.
Y creo también que hasta un idiota llega a tener cordura,
una terrible cordura, que dentro de lo posible todos tenemos nuestro lado
prudente y sensato, claro que unos más que otros y no todos le dan uso a la
cordura.
Todos tenemos un momento deseado en el día, salir del
trabajo o colegio, llegar a casa, la hora de acostarse... Pero ese momento se
convierte en algo deseado porque antes tenemos que hacer cosas que no nos
gustan tanto, como ir al colegio, a trabajar, hacer las compras.. Y hacer estas
cosas es un acto de prudencia y sensatez, ya que a veces resultan aburridas,
agotadoras o incluso agobiantes, lo que convierte a la cordura algo que unos
usamos más que otros pero que todos poseemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario