sábado, 14 de marzo de 2015

Diario de lectura: Tokio Blues.



Este trimestre he decidido leer el libro Tokio Blues, de Haruki Murakami. No ha sido su título el causante de mi elección entre los libros de la lista sino una recomendación por un compañero. He de reconocer que nunca lo escogería de no haber sido por esto pues ni su portada ni su título me llamaban la atención y, a mi pesar, estas son dos características muy importantes en un libro.

Se trata de una novela bastante extensa por lo cual todavía no he podido acabar y no por decisión propia, ya que considero que tiene un gran potencial de enganche, sino por falta de tiempo.  Watanabe, el protagonista, cuenta la historia de su juventud como estudiante universitario en Tokio, haciendo algún que otro salto en el tiempo. Esto es algo favorecedor ya que produce una reacción de atención en el lector. El argumento base, hasta donde he podido leer, es la indecisión amorosa de el protagonista entre Midori, su compañera de clase, y Naoko, la antigua novia de su mejor amigo, el cual, años antes se suicida.

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es la manera en la que Haruki Murakami, el autor de la novela, redacta los numerosos pensamientos que se le pasan por la cabeza a los personajes y en los que muchas veces me he sentido identificada. Considero que esta es su base, los pensamientos y reflexiones más profundos, por ejemplo los de Watanabe, ya que además de protagonista es el narrador de la novela. Esta es una buena manera de redactar un libro, tiene muchos beneficios, uno de ellos provocar cercanía en los lectores o que se haga más amena su lectura pero, a su vez, esta técnica puede hacerse un poco pesada cuando se abusa demasiado de ella.

Los temas que trata son los que, bajo mi punto de vista, crean un ambiente juvenil en el libro. Recomiendo este libro a todo el mundo, me parece que se pueden sacar cosas muy interesantes de él y a pesar de que es una historia ambientada hacia la juventud, cualquiera podría leerla. Los temas de amor, amistad y sexualidad están muy presentes, de ahí que los jóvenes nos podamos identificar con las situaciones que trata. Este libro está clasificado como un libro de temática musical y, aun que la trama de este comience con un pensamiento de Watanabe producido por una canción de los Beatles, yo no lo clasificaría como tal, ya que los temas que toca no son musicales. Si es cierto que hace numerosas referencias hacia la música y que esta, está muy presente en todo el libro, pero, a mi pesar, su papel en el libro es secundario.

En abundantes ocasiones esta novela crea situaciones de tensión lo que hace que su contenido tenga más “miga” y por lo tanto sea difícil dejarla a medias o no leerla en cualquier hueco libre del día. Su léxico es sencillo y de clara comprensión, facilitando así su lectura. No es para nada un libro pesado o difícil de leer, sino todo lo contrario, es ameno y sencillo pero a su vez tiene complejidades. El autor redacta todo de una manera tan sencilla de asimilar que el contexto se vuelve mucho más nítido de lo que en realidad es.

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